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El crowdlending creció un 233% en 2014, hasta los 11.000 millones de dólares

El crowdlending cerró 2014 con un volumen mundial de operaciones intermediadas de 11.080 millones de dólares. De esta  forma los préstamos entre personas se convierten en la versión más dinámica dentro de las distintas tipologías de crowdfunding. No en vano, la siguiente en el ranking, la modalidad de equity, apenas llegó a 1.100 millones, seguida del crowdfunding híbrido (487 millones) y el de royalty (273 millones), finalizando la lista los de donación y recompensa. Así lo asegura el informe anual que publica la consultora Massolution, el 2015CF-Crowdfunding Industry Report, en base a los datos recogidos de alrededor de 1.250 plataformas online que operan en diversas partes del mundo.

Por regiones, Norteamérica se consagró,  un año más, como el mayor mercado, con 9.460 millones de dólares intermediados en el conjunto de categorías financiación alternativa, lo que supone un crecimiento del 145% respecto al año previo. Asia asciende a la segunda plaza superando a Europa, con más de 3.400 millones, mientras que el Viejo Continente, a pesar de mejorar en un año su volumen de operaciones en un 141%, no logra pasar de los 3.260 millones. Aún así, las plataformas europeas continúan gestionando alrededor del 20% del mercado fintech mundial, si bien, desde Massolution aseguran que en los próximos años este dato irá en declive a favor del empuje que está teniendo el crowdfunding en otras regiones del planeta, como la propia Asia, América Latina o África.

De hecho, uno de los puntos más destacados del documento es el que hace referencia al despegue mundial anticipado del crowdlending, gracias al impacto súbito que ha tenido en algunos países asiáticos, que han integrado con rapidez esta actividad como una opción relevante para la financiación de proyectos de negocio. “Si a comienzos de 2013, preveíamos un crecimiento global del sector para ese año de 2.700 millones de dólares, pronto nos dimos cuenta de que la fortaleza del mercado asiático en su conjunto iba a hacer que nuestro pronóstico se quedase obsoleto”, asegura Carl Esposti, director general de Massolution.

Aquel año, el crowdfunding alcanzó los 6.100 millones de dólares en todo el mundo, iniciando un periodo de aceleración del que no se vislumbra el final, y que los expertos de esta consultora creen que supondrá que, para finales de 2015, las operaciones fintech habrán movido sólo durante este ejercicio 34.400 millones de dólares. Y eso siendo extremadamente conservadores en cómo pueden comportarse algunas de las pujantes plataformas de países como China, que doblan casi cada mes sus volúmenes de intermediación.

El informe también divide las operaciones realizadas en 2014 según la tipología de proyectos, situando aquellos relacionados con el emprendimiento y la financiación de empresas como los líderes indiscutibles, con 6.700 millones de dólares, un 41,3% sobre el total. Las causas sociales (3.060 millones) y las actividades artísticas (1.970 millones) ocupan la segunda y tercera plaza respectivamente, encontrando, sorpresivamente, al segmento inmobiliario en la cuarta, con más de 1.000 millones, lo que da una idea de la importancia que están teniendo en los últimos meses las operaciones relacionadas con el ladrillo en el crowdfunding.

El documento se completa con información de análisis sobre próximas tendencias, comparativas históricas por tipologías, segmentos y regiones, así como previsiones sobre las sorpresas que puede deparar el sector en los meses venideros.

 

Imagen: Worlmap Wikipedia CC

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Los ‘cachorros’ de la banca privada buscan en Fintech nuevas vías para rentabilizar sus fortunas

Renovarse o morir. La incorporación de las generaciones más jóvenes al mundo laboral no se está traduciendo en su incorporación en paralelo al sistema financiero tradicional. Al contrario, su diferente visión de lo que deben ser las relaciones económicas y su implicación en ellas está sacudiendo los cimientos de la banca, que además parece estar quedándose atrás de las nuevas aportaciones que está trayendo la fintech entre emprendedores e inversores. Todo ello está conformando un nuevo panorama incierto sobre el futuro del sector financiero que preocupa, y mucho, a los expertos.

Esta fue una de las principales conclusiones del Tercer Encuentro anual para Gestores Patrimoniales, un evento que reunió a algunos de los más relevantes agentes del sector de la banca privada y del wealth management y en el que Comunitae estuvo presente como asistente. El acto, celebrado en la sede madrileña del grupo de comunicación Vocento, pretendía analizar el modo en el que el sector financiero debe aprovecharse del nuevo escenario global de crecimiento económico y generación de riqueza, después de los problemas de confianza generados durante la etapa de crisis. Las nuevas tendencias de inversión alternativa, con el crowdlending a la cabeza, tuvieron un papel protagonista, siendo una de las estrategias por las que apostaron la mayoría de los expertos que se dieron cita.

Quizá el invitado más granado del encuentro, el actual presidente y máximo accionista de Jazztel, Leopoldo Fernández Pujals, fue también el más tajante al señalar que “falta en España una auténtica cultura emprendedora”, tanto desde el punto de vista de los que ponen en marcha un negocio como desde aquellos que deben tomar la decisión de invertir o no en él. El hombre que revolucionó el sector de la comida rápida con la creación de Telepizza, alabó la cultura financiera de otros países, como EEUU, que promueve que “las personas se busquen la vida”, optando, por ejemplo, por encontrar nuevas vías con las que obtener liquidez para sus empresas fuera del circuito bancario tradicional, como el crowdlending.

Nuevas generaciones, nuevas demandas de servicios

Si hubiera de elegirse una gran conclusión de consenso en relación a los distintos ponentes que participaron en el encuentro, ésta sería, sin lugar a dudas, la de la necesidad de la banca privada de adaptarse a las nuevas demandas de servicios del público más joven, que cada vez más está dando de lado a la banca privada para optar directamente por distintas opciones de financiación alternativa, como el crowdfunding o el crowdlending. Por ejemplo, Carolina Martínez-Caro, directora general para España y Portugal de Julius Baer, subrayó que “hay un relevo generacional y tenemos que adaptarnos”, mientras que Rafael Valera, director general de Banco Madrid, aseguró que “cada vez resulta más difícil conseguir clientes jóvenes”, requiriendo un mayor esfuerzo comercial que hace algunos años. No en vano, y según el propio sector, el 44% de los clientes de banca privada que hay en la actualidad en España son mayores de 66 años.

De acuerdo a los expertos, vivimos inmersos en la era de Internet, que está cambiando y lo hará aún más en el futuro, las formas de llevar a cabo cualquier relación, sea profesional o privada. La capacidad de entender esta evolución que acarreará el boom tecnológico para el sector financiero será clave no sólo para la generación de negocio, sino para la propia supervivencia de bancos y gestoras de capitales. “Cada vez habremos de ofrecer productos más creativos para las nuevas generaciones porque ellos demandan más economía real y sentir que participan de algo”, sentenció Víctor Allende, Director Corporativo de Banca Privada y Personal de La Caixa.

En el secreto de esa mezcla justa entre tecnología y atención personalizada residirá la clave del éxito para conseguir llamar la atención de los millennials en relación a los productos financieros. Un cóctel que, en el sector de FinTech, ya está dando resultados muy positivos desde hace algunos años, y que ahora, por fin, ya se ha establecido como un objetivo prioritario para la banca tradicional. Aunque quizá, este cambio de paradigma llegue demasiado tarde para una nueva generación que demanda, sobre todo, generación de riqueza social y economía real.

Tribuna Estrategia Financiera

Las entidades bancarias juzgadas por los millennials, tribuna de Arturo Cervera en Estrategia Financiera

En 1992, un joven empleado de un conocido fondo de inversión de Wall Street paseaba nervioso junto a su jefe por Central Park. Deseaba compartir su proyecto de negocio con el que había sido su mentor, aprovechando el incipiente crecimiento de Internet en EEUU. Tras escucharle con cierto desdén, el más veterano le aseguró que aunque la idea no era mala, sólo se la recomendaría a alguien que no tuviera trabajo. Aún así, el joven Jeff Bezos decidió abandonar la comodidad de su empleo y crear su e-commerce desde el garaje de su casa. Hoy puede presumir de ser el director general de la mayor plataforma de venta online del planeta, Amazon.com, y de haber revolucionado para siempre los intercambios económicos de la Red en todo el planeta. Y eso a pesar del escepticismo total de su jefe.

Sin pretender establecer comparaciones, el mundo actual lleva algunos años inmerso en un profundo proceso de cambio hacia un nuevo modelo digital. En esta ocasión, no cabe hablar de personas que aportan innovaciones disruptivas que varían las relaciones sociales, sino del paradigma que ha traído consigo la denominada generación Millennial, es decir, la de aquellos que han alcanzado la edad adulta con el nuevo milenio. Una filosofía existencial que se basa en una interconectividad total, en el compromiso social, en el desapego radical a las institucionales y en un elemento común vertebrador que gobierna cada uno de los elementos de su vida: el uso de Internet.

Algunos de los efectos de esta transformación radical los hemos notado ya con efectos tan contundentes como inmediatos: ¿Acaso alguien por debajo de la treintena se acuerda ya de los videoclubs? ¿Se entenderían hoy los medios de comunicación sólo en formato papel? ¿O qué me diría si se suprimiera de repente el uso de la Red para reservar nuestras vacaciones para salvaguardar así las escasas agencias de viajes físicas que aún perviven?

Éstas han sido las primeras batallas de la revolución digital que vivimos, y de cuyos siguientes capítulos, ya en plena efervescencia, estamos siendo testigos en otros sectores como, por citar dos ejemplos, el transporte (Uber) o el turístico (Airbnb).

Aunque, sin duda, el ámbito que parece más abocado al cambio inminente es el mundo financiero, al menos si nos atenemos a la propia percepción de los millenials. …

Ver la versión completa de este artículo, que apareció primero en la revista Estrategia Financiera bajo el título  Las entidades bancarias juzgadas por los millennials.

 

Imagen: CC Flicker

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La nueva ley sobre crowdfunding, a punto de ser aprobada

Seis meses para adaptarse a los criterios fijados por la nueva ley y la posibilidad de poder prestar servicios online relacionados con el diseño de campañas. Estas han sido las dos principales modificaciones introducidas vía enmiendas que afectan directamente a las plataformas de crowdfunding, tras el reciente paso por el Senado de la Ley de Fomento de Financiación Empresarial (LFFE). El texto vuelve de nuevo al Congreso y al Consejo de Ministros, como última etapa previa a su esperada aprobación definitiva a lo largo de las próximas semanas.

No será inminente la adaptación a los nuevos criterios, sino que  se otorgará un periodo transitorio de seis meses a las plataformas para su adecuación al nuevo marco regulatorio. Si pasados quince todavía no se hubieran realizado los cambios pertinentes, se podrán finalizar los proyectos que estuvieran ya en curso pero no dar comienzo ninguno. Uno de los objetivos de la LFFE, según se puso de relieve en el Pleno del Senado del pasado 25 de marzo, es regular los nuevos tipos de inversores que participan en proyectos fintech, procurando establecer unas condiciones óptimas para facilitar el acceso al crédito para las pymes.

Sin embargo, el texto no ha cambiado una coma de los límites de inversión que fueron aprobados en el Congreso. Los proyectos para inversores cualificados (aquellos que superen un determinado nivel de activos, especificados por la propia ley) podrán recaudar hasta 5 millones de euros, sin que estos tengan límite de inversión en el número de operaciones en las que pueden participar. Por su parte, para los denominados inversores no acreditados, se establece un límite de 3.000 euros anuales por proyecto que ascenderán hasta 10.000 euros por año si se diversifica la inversión en distintas plataformas. Además, deberán firmar de su puño y letra su consentimiento, tras ser advertidos previamente de los riesgos.

Tampoco ha habido cambios sobre el órgano que velará por la supervisión del sector, ya que la CNMV se ocupará de acreditar a las distintas plataformas y controlar las distintas operaciones de financiación que se abran, aunque falta todavía una mayor precisión por parte de la ley en concretar los mecanismos y límites de esta vigilancia.   En lo que sí hay una mayor concreción es en la de fijar los criterios para establecerse como intermediario en procesos de financiación alternativa, ya que se exige un capital social mínimo de 60.000 euros y unos recursos propios de, al menos, 120.000 euros.

Es probable que en su última fase de tramitación parlamentaria, que ahora se inicia, el texto pueda sufrir algunas modificaciones, aunque en lo que sí parece existir unanimidad es que el documento final se aprobará en las próximas semanas. El Gobierno pretende normalizar cuanto antes los nuevos canales de financiación para las pymes, creando las bases regulatorias que garanticen la solvencia de las operaciones y den cobertura jurídica sobre todo a los inversores.

Sólo cabe desear que ese nuevo marco legislativo, que marcará la evolución del sector del crowdlending para los próximos años, sea lo más flexible posible para asegurar a las empresas un nuevo canal de acceso a la liquidez en un contexto donde el grifo del crédito de la banca tradicional sigue muy cerrado. Hay mucho en juego y, sobre todo, grandes oportunidades para apuntalar la recuperación económica, como ya se ha podido ver en países que han apostado con fuerza por la financiación alternativa con notable éxito, como EEUU o Gran Bretaña.

 

 

Imagen: CC Wikipedia

CC Congreso Wiki

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Reino Unido incentiva aún más el crowdlending con rebajas fiscales

Estimular la inversión en las empresas y fomentar la generación de riqueza real. El Gobierno británico continúa marcando la pauta sobre lo que significa apoyar institucionalmente las nuevas formas de financiación alternativa. Si, desde hace ya tiempo, decidió elegir a las plataformas de préstamos entre personas (en vez de a la banca tradicional) para canalizar el dinero público destinado a financiar a las pymes, ahora ha optado por aplicar una pionera exención de impuestos para los inversores  que se aplicará sobre los ingresos obtenidos de los préstamos p2p.

Esta medida se aplicará hasta el mes de abril y se aplicará en función del perfil de los inversores. Aquellos que estén en la tasa de intereses más básica ( tributación de rendimientos del ahorro en el 20%) tendrán derecho a una exención por las 1.000 primeras libras de beneficio obtenidos por sus inversiones en préstamos entre personas. El beneficio fiscal se reduce en la medida en la que se incrementa el nivel de renta de los inversores. Así, los que están en un tipo de interés del 40%, solo tendrán derecho a exención por las 500 primeras libras. Mientras los contribuyentes que ganan más de 150.000 no podrán disfrutar de ninguna exención.

Esta rebaja de impuestos, según ha confirmado el Tesoro británico, no se aplicará a los rendimientos derivados de las inversiones en acciones o fondos, sino sólo a las operaciones relacionadas con los préstamos p2p.

Este impulso al crowdlending no está reñido con la advertencia del riesgo que conllevan este tipo de inversión. Por eso , en paralelo al estimulo fiscal, tanto el Gobierno británico como el propio regulador financiero del país (Financial Conduct Authority) no se han cansado de subrayar estos días que las actividades de p2p no están cubiertas por el Plan de Compensación de Servicios Financieros. Además, recomiendan a los inversores que apuesten por participar sólo en aquellas operaciones con los suficientes niveles de solvencia y transparencia que aseguran las plataformas más asentadas en el mercado a través de sus rigurosos ratings profesionales.

 

Esta decisión se produce justo cuando se cumplen diez años del nacimiento de Zopa la primera plataforma de crowdlending del mundo. Ahora, el sector crece con dos dígitos y se ha convertido en una opción de inversión que cada vez canaliza más ahorro de los británicos. Esta industria ya gestiona préstamos por valor de 1.700 millones de libras.

Además, el diario británico Finacial Times recoge el rumor de que, a lo largo de los próximos meses, el Gobierno todavía intentará contribuir más al desarrollo de la financiación alternativa en el país. Quizá la próxima medida estrella sea la de introducir un régimen de retención que se aplicará directamente al realizar la operación, evitando así tener que completar ninguna declaración de impuestos voluntaria.