Una ley convencional para regular una filosofía de inversión que lo cambiará todo

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No es la ley más propicia para facilitar la liquidez para pymes y proyectos de negocio pero, al menos, sirve para regular, al fin, el sector. Las plataformas de financiación alternativa cuentan desde el martes con una ley que normaliza su actividad dentro de la economía española. Un paso muy importante dado por el poder legislativo, pero que peca, una vez más, de ser excesivamente restrictiva. Condiciona el crecimiento de un segmento de la actividad que ha demostrado su relevancia para fomentar el crédito a las empresas, en un momento crucial como el actual, donde resulta fundamental capitalizar el impulso positivo de la recuperación.

La principal novedad de la ley, en lo que a temas de crowdfunding se refiere, es que ha identificado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) como principal garante de la seguridad de nuestras plataformas.  Esto debería ser suficiente, como lo es para el resto de productos financieros, garantía de protección. Pero no parece así en este caso. Los escándalos que en los últimos años han provocado la indebida comercialización de preferentes y otros productos de riesgo, así como las salidas a bolsa que a la postre se ha demostrado que no reflejaban la realidad de las entidades, ha provocado un exceso de proteccionismo que hace que paguen justos por pecadores.

El resultado ha derivado en que el regulador ha desaprovechado una oportunidad histórica para apostar por una vía contrastada y directa de inyección de liquidez en las pymes, optando por establecer excesivos corsés y limitaciones, en vez de fomentar su implantación como ya se ha hecho, y con bastante éxito, en otras economías tan contrastadas como Reino Unido o Estados Unidos.

La ley no sólo impone limitaciones a la cuantía de los proyectos, sino, sobre todo, a los inversores, con una especial prevalencia sobre los particulares. Con la premisa de garantizar al máximo la transparencia, los proyectos dirigidos a profesionales podrán recaudar hasta cinco millones de euros mientras los de particulares tendrán un límite de dos millones.

De igual modo, el texto fija una excesiva diferenciación entre aquellos inversores denominados acreditados de los que no lo son. Los primeros no tendrán limitación alguna y serán en cualquier caso inversores institucionales, es decir, que deberán ser empresas con un activo superior al millón de euros, una cifra de negocio de, al menos, dos millones o recursos propios de trescientos mil euros. Si se desea entrar en esta categoría siendo persona física se habrá de demostrar contar con un patrimonio superior a los cien mil euros y unos ingresos anuales de cincuenta mil euros. Los no acreditados en cambio, apenas podrán participar con tres mil euros por proyecto y no superar en todo el año los diez mil euros de inversión.

Sólo en el último lustro, la virulencia de la crisis provocó que más de 250.000 empresas se vieran obligadas a echar el cierre en España. La dificultad en la captación de clientes y en el acceso al crédito fueron las dos principales razones que provocaron tal cataclismo. Desde la llegada hace unos meses de los incipientes atisbos de recuperación, la primera de estas adversidades parece haber mejorado, mientras el grifo de la liquidez continúa cerrado por parte de la banca comercial cuando se trata de financiar a pequeños empresarios, en un contexto adverso para los productos de ahorro. Un mayor apoyo a la financiación alternativa a través de, por ejemplo, beneficios fiscales, similares a lo que sí han llevado a cabo otros países de nuestro entorno, hubiera servido para impulsar la etapa de inercia positiva que están viviendo muchas empresas.

Reducir la excesiva bancarización debería erigirse como una de las moralejas de la recesión vivida, dados los abundantes y recientes ejemplos de la ineficiencia del sistema para canalizar al tejido productivo el flujo de dinero de los bancos centrales. En España, todavía el 95% de la financiación empresarial depende directamente de la banca comercial, según datos de la propia UE, limitando en gran medida su acceso para muchas pymes que no cumplan con los requisitos exigidos, si bien sí cuentan con proyectos de negocio con enormes posibilidades de éxito.

Países como Reino Unido ya han sabido calibrar las enormes posibilidades en este sentido que brinda el crowdlending, siendo el propio Gobierno el que está promoviendo las ayudas a las empresas a través de las plataformas online.

A la espera de que las instituciones europeas promuevan una Directiva que regule el sector en todo el continente, sólo cabe desear que la presente ley sirva, al menos, para afianzar la financiación alternativa en nuestro país, un fenómeno imparable que, en proyecciones del Banco Mundial, moverá más de 70.000 millones de euros en sólo una década. Una sólida realidad en la que están en juego la propia supervivencia de muchas empresas, de miles de puestos de trabajo y de la propia prosperidad de la economía española en el futuro, abriendo las finanzas a una nueva perspectiva global, donde lo importante es la generación de valor real, eliminando cualquier atisbo de especulación.

Esta tribuna apareció primero en: Crónica Económica

Una ley necesaria pero insuficiente para dinamizar el crowdlending

  • España se suma, por fin, a los países que regulan los préstamos entre personas.
  • El Gobierno ha dejado pasar una ocasión única para situar a nuestro país a la vanguardia de las finanzas del futuro. La ley demasiado centrada en fijar límites y no en incentivar la actividad como sí han hecho otros países.
  • Comunitae, pionera y líder en esta actividad, valora positivamente el alumbramiento de esta primera ley, a pesar de su carácter excesivamente restrictivo.

Madrid, 28 de abril de 2015.

Comunitae, la plataforma de préstamos entre personas pionera de España, agradece que, por fin, España haya aprobado una ley que regule la actividad de los préstamos entre personas, conocida internacionalmente como crowdlending. Aún así, consideramos que la ley llega tarde y sin ninguna intención de impulsar el sector. Como se está demostrando en otros países, el crowdlending se está afianzando como una de las mejores alternativas de financiación para las pymes y un canal de ayuda para disminuir la excesiva dependencia de éstas con la financiación bancaria.

Nos gustaría, eso sí, felicitar al legislador por haber tomado en consideración las aportaciones que desde la industria del crowdlending hemos realizado durante casi un año en que se ha estado trabajando el borrador. “Ya era hora. España no se podía permitir seguir viviendo sin regular los Marketplace de finaciación a pymes y particulares, mientras los principales países de la Unión Europea está apostando fuerte por este modelo”, asegura Arturo Cervera, fundado y CEO de Comunitae.

Desde Comunitae creemos que el resultado final está muy lejos de la intención mostrada de impulsar el sector, más bien se limita a encauzar lo que ya es una realidad. La ley pone el acento en encauzar la actividad actual trazando limitaciones excesivas desde nuestro punto de vista. Somos conscientes de que, para garantizar una mayor seguridad de los inversores debe exigirse la máxima transparencia en los procesos, aportando para ello el mayor nivel de información posible. Por eso, nos parecen oportunas las exigencias de entrada a las plataformas crowdlending. “Una vez verificado este nivel de seguridad, consideramos que no sería necesario coartar, de ninguna manera, la libertad de los inversores”, asegura Cervera.

En Comunitae, como en las principales plataformas mundiales de crowdlending, contamos desde hace tiempo con rigurosas políticas de riesgos muy similares a las de la banca tradicional, que impiden aprobar operaciones a empresas y personas que no cumplan con un rango de solvencia determinado. Además de llevar a cabo un pormenorizado análisis financiero y contable (cuentas de resultados, balances, planes estratégicos…), emitimos nuestros propios evaluaciones de riesgo, que garantizan la seguridad y evitan posibles problemas de impagos y conflictos entre los inversores.

Por todo ello, estimamos que dejar de lado incentivos fiscales como los aprobados, por ejemplo, en Gran Bretaña, impedirá que el sector en España pueda desarrollarse como lo está haciendo en los países de la Europa comunitaria y en EEUU. De este modo se está cercenando así, uno de los canales de financiación más accesibles las pymes y el consumo familiar, precisamente cuando ante los primeros atisbos de la recuperación deberían ser impulsados.

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Sobre Comunitae: Es la empresa pionera en España en el desarrollo del crowlending (también llamados P2P lending o social lending). Se trata de comunidades de ahorradores que prestan dinero a pymes, autónomos y particulares, cuya identidad y necesidades financieras están perfectamente identificadas, a cambio de una buena rentabilidad para su capital. Comunitae sigue los pasos de la británica y pionera mundial Zopa, también de Lending Club (EEUU) ,Prosper (EEUU), smava.de (Alemania) todas ellas ‘gigantes’ que marcaron el camino en Gran Bretaña, Estados Unidos o Centro Europa, lugares donde estás prácticas están mucho más asentadas. Comunitae inició su actividad en julio de 2009, y está sometida a la  Ley 2/2009 que regula la contratación con los consumidores de préstamos o créditos hipotecarios y de servicios de intermediación para la celebración de contratos de préstamo o crédito.

Comunitae está registrada con el número 410/2013 en el registro estatal de empresas previsto por la citada ley. Además de los socios fundadores, el accionariado de la compañía cuenta con la participación de inversores especializados en modelos on-line, como Cabiedes&Partners y François Derbaix, entre otros.

Comunitae ya ha intermediado desde su creación más de 3.290 operaciones, gestionado préstamos por valor de más de 17 millones de euros. La actividad de Comunitae ha crecido más de un 362% en el último año. Ambos datos son un reflejo del dinamismo que está tomando esta actividad en España.

Si necesitas más información o estás interesado en entrevistar a Arturo Cervera, CEO de Comunitae puedes ponerte en contacto con:

prensa@comunitae.com

 

Vídeo con declaraciones de Arturo Cervera
Declaraciones Arturo Cervera

Enlace al BOE

 

Citi-Lending-Club

LendingClub y Citi sellan una alianza para ofrecer 150 millones de dólares en préstamos p2p

El grupo financiero Citi ha dado a conocer un acuerdo con LendingClub, la mayor plataforma de préstamos p2p del mundo, y la firma de gestión alternativa Varadero Capital, para ofrecer alrededor de 150 millones de dólares en préstamos con condiciones ventajosas para comunidades marginadas. El objetivo de este proyecto, según ha asegurado John Heppolette, director de Citi Community Capital, filial de Citi que se dedica a proveer liquidez a los inversores con menos recursos, es “mejorar el acceso a las finanzas alternativas para los ciudadanos de EEUU, como una vía real para incrementar su liquidez y la puesta en marcha de proyectos de negocios”.
Para LendingClub, la posibilidad de llegar a acuerdos similares con otros bancos tradicionales es algo que se intentará fomentar aún más en el futuro, dado que, como Renaud Laplanche, CEO y fundador de la plataforma, “con este modelo podemos ofrecer condiciones óptimas a nuestros clientes, aprovechando los bajos costes operacionales de LendingClub y la capacidad de levantar capital por parte de Citi”. No en vano, este acuerdo entre banca tradicional y plataforma de préstamos no es algo pionero, dado que otras compañías, como por ejemplo, Cloud Lending  quienes ya han conseguido implementar con notable éxito una oferta de servicios p2p para clientes habituales de entidades financieras convencionales.
Otro aspecto positivo de esta simbiosis colaborativa entre finanzas alternativas y banca es el de desarrollar sistemas y herramientas que aumenten, todavía más, el análisis de solvencia de los prestatarios, dando así la opción de poder mejorar los niveles de seguridad y garantía para los usuarios. Desde hace algunos años, los grandes bancos han apostado por la investigación en software que implementan algoritmos de análisis para grandes volúmenes de datos, permitiendo obtener una imagen más fiel y objetiva de los clientes. Algo fundamental para dotar todavía de un rigor mayor a las operaciones intermediadas de crowdlending, a pesar del notable esfuerzo que muchas plataformas han realizado para crear sus propios rating, que garanticen seguridad y eviten posibles problemas de impagos y conflictos entre los inversores.
Volviendo al ejemplo de Lending Club, este acuerdo le permite consolidar aún más su crecimiento, después de haber logrado completar recientemente con éxito una ronda de financiación que permitió valorar la compañía en alrededor de mil millones de dólares (y en la que participaron inversores como BlackRock, Temasek o Sands Capitale Ventures).

Con más de 40.000 inversores activos y como líder indiscutible del mercado anglosajón, la plataforma espera seguir dando pasos para consolidar su liderazgo frente a otras grandes empresas p2p como la norteamericana Prosper o las británicas Zopa o Funding Circle. En diciembre del año pasado, la compañía dio un paso decisivo al lanzar su opv para empezar a cotizar en Wall Street, compitiendo directamente con algunas de las principales entidades financieras de la banca tradicional.
Tras haber levantado cerca de 870 millones de dólares y recibir las alabanzas de multitud de analistas, LendingClub marcó un camino de referencia para el resto de plataformas que ahora parece volver a hacer con este acuerdo con Citi, anticipando un modelo híbrido de colaboración entre banca tradicional y compañías p2p que puede impulsar aún más el desarrollo de las finanzas alternativas a nivel mundial.

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Los ‘cachorros’ de la banca privada buscan en Fintech nuevas vías para rentabilizar sus fortunas

Renovarse o morir. La incorporación de las generaciones más jóvenes al mundo laboral no se está traduciendo en su incorporación en paralelo al sistema financiero tradicional. Al contrario, su diferente visión de lo que deben ser las relaciones económicas y su implicación en ellas está sacudiendo los cimientos de la banca, que además parece estar quedándose atrás de las nuevas aportaciones que está trayendo la fintech entre emprendedores e inversores. Todo ello está conformando un nuevo panorama incierto sobre el futuro del sector financiero que preocupa, y mucho, a los expertos.

Esta fue una de las principales conclusiones del Tercer Encuentro anual para Gestores Patrimoniales, un evento que reunió a algunos de los más relevantes agentes del sector de la banca privada y del wealth management y en el que Comunitae estuvo presente como asistente. El acto, celebrado en la sede madrileña del grupo de comunicación Vocento, pretendía analizar el modo en el que el sector financiero debe aprovecharse del nuevo escenario global de crecimiento económico y generación de riqueza, después de los problemas de confianza generados durante la etapa de crisis. Las nuevas tendencias de inversión alternativa, con el crowdlending a la cabeza, tuvieron un papel protagonista, siendo una de las estrategias por las que apostaron la mayoría de los expertos que se dieron cita.

Quizá el invitado más granado del encuentro, el actual presidente y máximo accionista de Jazztel, Leopoldo Fernández Pujals, fue también el más tajante al señalar que “falta en España una auténtica cultura emprendedora”, tanto desde el punto de vista de los que ponen en marcha un negocio como desde aquellos que deben tomar la decisión de invertir o no en él. El hombre que revolucionó el sector de la comida rápida con la creación de Telepizza, alabó la cultura financiera de otros países, como EEUU, que promueve que “las personas se busquen la vida”, optando, por ejemplo, por encontrar nuevas vías con las que obtener liquidez para sus empresas fuera del circuito bancario tradicional, como el crowdlending.

Nuevas generaciones, nuevas demandas de servicios

Si hubiera de elegirse una gran conclusión de consenso en relación a los distintos ponentes que participaron en el encuentro, ésta sería, sin lugar a dudas, la de la necesidad de la banca privada de adaptarse a las nuevas demandas de servicios del público más joven, que cada vez más está dando de lado a la banca privada para optar directamente por distintas opciones de financiación alternativa, como el crowdfunding o el crowdlending. Por ejemplo, Carolina Martínez-Caro, directora general para España y Portugal de Julius Baer, subrayó que “hay un relevo generacional y tenemos que adaptarnos”, mientras que Rafael Valera, director general de Banco Madrid, aseguró que “cada vez resulta más difícil conseguir clientes jóvenes”, requiriendo un mayor esfuerzo comercial que hace algunos años. No en vano, y según el propio sector, el 44% de los clientes de banca privada que hay en la actualidad en España son mayores de 66 años.

De acuerdo a los expertos, vivimos inmersos en la era de Internet, que está cambiando y lo hará aún más en el futuro, las formas de llevar a cabo cualquier relación, sea profesional o privada. La capacidad de entender esta evolución que acarreará el boom tecnológico para el sector financiero será clave no sólo para la generación de negocio, sino para la propia supervivencia de bancos y gestoras de capitales. “Cada vez habremos de ofrecer productos más creativos para las nuevas generaciones porque ellos demandan más economía real y sentir que participan de algo”, sentenció Víctor Allende, Director Corporativo de Banca Privada y Personal de La Caixa.

En el secreto de esa mezcla justa entre tecnología y atención personalizada residirá la clave del éxito para conseguir llamar la atención de los millennials en relación a los productos financieros. Un cóctel que, en el sector de FinTech, ya está dando resultados muy positivos desde hace algunos años, y que ahora, por fin, ya se ha establecido como un objetivo prioritario para la banca tradicional. Aunque quizá, este cambio de paradigma llegue demasiado tarde para una nueva generación que demanda, sobre todo, generación de riqueza social y economía real.

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La nueva ley sobre crowdfunding, a punto de ser aprobada

Seis meses para adaptarse a los criterios fijados por la nueva ley y la posibilidad de poder prestar servicios online relacionados con el diseño de campañas. Estas han sido las dos principales modificaciones introducidas vía enmiendas que afectan directamente a las plataformas de crowdfunding, tras el reciente paso por el Senado de la Ley de Fomento de Financiación Empresarial (LFFE). El texto vuelve de nuevo al Congreso y al Consejo de Ministros, como última etapa previa a su esperada aprobación definitiva a lo largo de las próximas semanas.

No será inminente la adaptación a los nuevos criterios, sino que  se otorgará un periodo transitorio de seis meses a las plataformas para su adecuación al nuevo marco regulatorio. Si pasados quince todavía no se hubieran realizado los cambios pertinentes, se podrán finalizar los proyectos que estuvieran ya en curso pero no dar comienzo ninguno. Uno de los objetivos de la LFFE, según se puso de relieve en el Pleno del Senado del pasado 25 de marzo, es regular los nuevos tipos de inversores que participan en proyectos fintech, procurando establecer unas condiciones óptimas para facilitar el acceso al crédito para las pymes.

Sin embargo, el texto no ha cambiado una coma de los límites de inversión que fueron aprobados en el Congreso. Los proyectos para inversores cualificados (aquellos que superen un determinado nivel de activos, especificados por la propia ley) podrán recaudar hasta 5 millones de euros, sin que estos tengan límite de inversión en el número de operaciones en las que pueden participar. Por su parte, para los denominados inversores no acreditados, se establece un límite de 3.000 euros anuales por proyecto que ascenderán hasta 10.000 euros por año si se diversifica la inversión en distintas plataformas. Además, deberán firmar de su puño y letra su consentimiento, tras ser advertidos previamente de los riesgos.

Tampoco ha habido cambios sobre el órgano que velará por la supervisión del sector, ya que la CNMV se ocupará de acreditar a las distintas plataformas y controlar las distintas operaciones de financiación que se abran, aunque falta todavía una mayor precisión por parte de la ley en concretar los mecanismos y límites de esta vigilancia.   En lo que sí hay una mayor concreción es en la de fijar los criterios para establecerse como intermediario en procesos de financiación alternativa, ya que se exige un capital social mínimo de 60.000 euros y unos recursos propios de, al menos, 120.000 euros.

Es probable que en su última fase de tramitación parlamentaria, que ahora se inicia, el texto pueda sufrir algunas modificaciones, aunque en lo que sí parece existir unanimidad es que el documento final se aprobará en las próximas semanas. El Gobierno pretende normalizar cuanto antes los nuevos canales de financiación para las pymes, creando las bases regulatorias que garanticen la solvencia de las operaciones y den cobertura jurídica sobre todo a los inversores.

Sólo cabe desear que ese nuevo marco legislativo, que marcará la evolución del sector del crowdlending para los próximos años, sea lo más flexible posible para asegurar a las empresas un nuevo canal de acceso a la liquidez en un contexto donde el grifo del crédito de la banca tradicional sigue muy cerrado. Hay mucho en juego y, sobre todo, grandes oportunidades para apuntalar la recuperación económica, como ya se ha podido ver en países que han apostado con fuerza por la financiación alternativa con notable éxito, como EEUU o Gran Bretaña.

 

 

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