A vueltas con la insolvencia del sistema financiero español

20 Mayo 2013

Los rumores y las opiniones no siempre terminan convirtiéndose en noticias ciertas, pero son capaces de azotar nuevos varapalos a la ya maltrecha situación por la que puede estar pasando un país. ¿Les suena cuál? Efectivamente, seguramente ya han adivinado a qué territorio y a qué noticia me refiero. El diario británico The Telegraph  analizaba hace unos días la situación financiera de España, asegurando que es “oficialmente insolvente” y diciendo nada menos que lo más recomendable es “sacar el dinero mientras se pueda”.

El artículo fue escrito por el editor asociado Jeremy Warner en un blog de finanzas del diario y se basaba en el informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) del mes pasado. Con estos mimbres, concluía que la reestructuración de la deuda en España es “inevitable”.

Rápidamente, el FMI ha rebajado la tensión, desmarcándose y dando su opinión, algo lógico ya que el argumento del artículo de The Telegraph se basaba en un informe de esta institución. El Fondo Monetario no solo ha desmentido la información, sino que ha asegurado que es “incorrecto” hablar de la “insolvencia” de España en base a las proyecciones contenidas en el reciente informe de la institución. El motivo es que éstas se hicieron sin tener en cuenta las medidas fiscales adicionales que se tomaron posteriormente y que se supone que reducirán el déficit en el futuro.

Pero a pesar de todas las aclaraciones y matices, la duda vuelve a estar sembrada. Y la sensibilidad de los españoles está tan a flor de piel que cualquier opinión o comentario (provenga de dentro o de fuera de España) sobre nuestro sistema bancario hace que nos pongamos a temblar. Y no sin razón, debido fundamentalmente a las continuas dudas, marcha atrás y contradicciones que se han producido a lo largo del dilatado proceso de reestructuración del sistema financiero español desde que comenzó la crisis.

¿Qué poseedor de un depósito o de una cuenta corriente (no digamos ya de preferentes) no ha escuchado la radio con atención contenida y cierto nerviosismo cada vez que se anunciaba la intervención o reestructuración de otro banco o caja de ahorros?

Ahora, la tranquilidad después de este nuevo varapalo de la prensa internacional debería venir de las medidas fiscales adicionales tomadas por el gobierno y que esgrimía en su defensa el FMI. Pero, ¿si, como ha sucedido hasta ahora con otras actuaciones, éstas no tienen el efecto deseado? ¿La insolvencia volvería a rondar al sistema financiero español?

Las incertidumbres son cada vez mayores. Por de pronto, los ministros de Economía de la eurozona se acaban de poner a examinar en profundidad los desequilibrios excesivos detectados por Bruselas en la economía española, sus causas y las reformas que propone nuestro gobierno para corregirlas. Una vez examinados todos los pormenores, decidirán si las medidas tomadas son suficientes. Pero, ¿qué pasará si concluyen que no lo son?

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Los acontecimientos arrastran a la baja la rentabilida de los depósitos

9 Mayo 2013

La rentabilidad de los depósitos bancarios ha emprendido una carrera, pero esta vez a la baja.  Durante las últimas semanas, apenas ha habido alguna entidad financiera que haya lanzado ofertas con rentabilidades que se puedan considerar altas o que realmente merezcan la pena, mientras que las que ya tenían en el mercado productos de estas características los han ido retirando progresivamente.

Y es que parece que los acontecimientos que van sucediendo y los mensajes lanzados por las autoridades reguladoras se han puesto de acuerdo para limitar las ganancias a los impositores. Primero fue la recomendación realizada el pasado mes de diciembre de que las entidades financieras no retribuyeran con más del 2,75% los depósitos a más de dos años. Aquello ya sirvió de cortapisa para las ofertas más agresivas de algunos de los bancos y marcó una senda de pocas alegrías en el ámbito de la rentabilidad.

Pero el tema no se ha quedado aquí, sino que ha cobrado otra vez protagonismo con dos nuevas medidas más recientes. Se trata, por una parte, de la rebaja de tipos de interés decidida por el Banco Central Europeo (BCE). Y, por otra, de la prórroga que finalmente se ha dado a algunos países de la zona euro para que puedan cumplir en un espacio de tiempo más amplio con los objetivos de reducción de déficit. Ambas noticias han repercutido directamente en el ahorro y, por lo tanto, en las ofertas que realizan los bancos.

Pero, sobre todo, la que está teniendo más influencia es la decisión que tomó la semana pasada el BCE de rebajar los tipos de interés un cuarto de punto, hasta situarlos en el mínimo histórico del 0,5%. Además, anunció que estaba abierto a imponer un tipo negativo a la facilidad de depósito, lo que provocó una fuerte caída del euro. Y, por si fuera poco, decidió reducir la tasa de interés de la facilidad marginal de crédito, a que presta el dinero a un día, en medio punto, hasta el 1%. Se supone que la reducción de tipos de interés debería apoyar la reactivación económica, pero por de pronto su primera consecuencia, como también es lógico, ha sido la reducción de rentabilidad de los depósitos que ofrece la banca.

El ahorrador ya no sabe dónde poner su dinero, ya que si la rentabilidad es más baja que antes, lo puede ser todavía más en el futuro si hacemos caso a las declaraciones del representante francés en el directorio del Banco Central Europeo, Benoit Coeure. El directivo ha asegurado que el instituto emisor volverá a bajar los tipos de interés del euro si la economía de la zona empeora.

En definitiva, malos tiempos para confiar los ahorros a la banca. Y decimos a la banca porque lo de las cajas ya es otro cantar. Estas entidades que en pleno “boom” financiero llegaron a contar con la mitad de los depósitos (y de los créditos) del sistema financiero español han sido obligadas ahora a volver a sus orígenes más austeros y olvidarse de aventuras financieras de otro calibre. Veremos si recuerdan los objetivos para los que nacieron y si son capaces de volver a empezar.

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Un fenómeno en expansión por todo el mundo

7 Mayo 2013

Los préstamos entre particulares se han convertido en una actividad cada vez más conocida y practicada, tanto dentro como fuera de España. En esto, como en tantas otras cosas, británicos y norteamericanos fueron los primeros, pero después el fenómeno fue creciendo progresivamente hasta extenderse por todos los países. Ahora ya son muchos y distintos ciudadanos los que se han apuntado unas ganancias prestando una pequeña parte de su dinero o los que han conseguido salir airosos de algún apurillo gracias al pequeño crédito conseguido con este sistema.

La prestigiosa revista Forbes acaba de publicar un artículo en el que destaca las diez principales empresas de préstamos entre particulares de Europa. El artículo explica como en el Viejo Continente se ha extendido esta fórmula de microfinanciación, conocida como préstamos “peer-to-peer” y destaca las principales compañías pioneras y líderes en sus respectivos países. Del Reino Unido resalta nada menos que cinco, si bien aparecen también representantes de Alemania, Francia, Italia y España. En el caso de España, aparece Comunitae como principal firma del sector.

Zopa, Prosper, Lendingclub y otras grandes compañías fueron las pioneras que, en su día, abrieron el camino en Gran Bretaña y Estados Unidos. Quizás aquellas empresas lo tuvieron más fácil ya que algunos gobiernos, como el del Reino Unido, reconocieron y apoyaron rápidamente la labor de las plataformas P2P, como alternativa a la banca tradicional para préstamos a particulares, algo a lo que en España todavía no se ha puesto tanto acento.

Sin embargo, ahora el fenómeno de los préstamos entre particulares está creciendo más en toda Europa a la par que avanza la crisis económica. ¿Algo contradictorio? No tanto si tenemos en cuenta que la falta de crédito por los canales bancarios tradicionales está asfixiando y agobiando ferozmente a multitud de pequeñas empresas, pero también de particulares que buscan una pequeña financiación para acceder a determinados bienes o servicios. Y que cada vez son más las personas que desconfían de los bancos para depositar su dinero y prefieren otras alternativas de mayor rentabilidad.

Esta situación está haciendo que esta fórmula de préstamo y crédito a pequeño nivel esté avanzando en todos los países. Es un negocio de bajo riesgo en el que apenas hay intermediarios, lo que posibilita una mayor rentabilidad para los usuarios.

En estos momentos, Estados Unidos sigue liderando el volumen de transacciones mundiales de crowdfunding (el informe de la industria estima que en 2013 el porcentaje será del 72%). Y, aunque de Europa también procede ya una parte considerable del negocio (este año será el 26%), al Viejo Continente todavía le queda un largo camino por recorrer.

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¿Perderán la licencia los bancos que no colaboren?

23 Abril 2013

Banderas Europeas en el Berlaymont (Bruselas)Cada vez son más las voces que se suman para protestar contra los bancos, unas entidades que tuvieron mucho que ver en la gestación de la crisis económica y posteriormente, han recibido multimillonarias ayudas para reflotar sus cuentas. Después de estas inyecciones de capital, a las que hemos terminado contribuyendo todos los ciudadanos, no se ve con buenos ojos que la banca continúe manteniendo ciertos pulsos y posturas inflexibles relacionados con la necesaria transparencia informativa y una colaboración total en la lucha contra el fraude.

En política, también es verdad que siempre es más fácil criticar y lanzar propuestas desde la oposición que desde el gobierno. Y, quizás por eso, y en este contexto, el PSOE ha propuesto quitar la licencia a los bancos que favorezcan el fraude fiscal o se nieguen a dar información para colaborar con las autoridades tributarias en la lucha contra el mismo. Es una de las propuestas en las que los socialistas trabajan desde hace un año con expertos como parte de una reforma en profundidad fiscal y tributaria, ya que el problema de España es de “debilidad de ingresos y no de exceso de gasto público”, según justifican.

La secretaria de Economía y Empleo de la Comisión Ejecutiva del PSOE, Inmaculada Rodríguez Piñero, ha asegurado que están analizando todos y cada unos de los impuestos para conseguir recaudar más de los que más tienen y que no se suba ni un sólo euro a las clases medias y bajas y a las rentas de trabajo. Y, para ello, posiblemente necesitarían también la colaboración de los bancos.

La verdad es que el campo les ha venido sembrado en sus críticas a este sector. No es que exista una animadversión unánime frente a la banca, sino que simplemente muchos españoles han visto como sus platos rotos los hemos pagado entre todos, sin comerlo ni beberlo. Y esos platos rotos han contribuido sustancialmente a lastrar el déficit que, como todo el mundo sabe ya a estas alturas de la película, es el gran causante de los innumerables recortes que sufrimos constantemente.

Por si quedaba alguna duda, la oficina estadística de la Unión Europea (Eurostat) acaba de certificar que el déficit de España en 2012 fue del 10,6% del PIB, teniendo en cuenta las ayudas recibidas para sanear a las entidades financieras. Es decir, que si excluyéramos estas ayudas, el “agujero” se habría limitado al 7% y, probablemente, las penurias y lamentaciones que nos han producido los citados recortes habrían sido menores. Y es que si consideramos el préstamo recibido para recapitalizar a la banca, España fue el país de toda la Unión Europea con mayor déficit público en 2012, muy por encima del 3,7% que registra, de media, la zona euro y del 4% del conjunto de los veintisiete.

Mirar al futuro tampoco nos aliviará demasiado, al menos a corto plazo. El ministro de Economía, Luis de Guindos, acaba de reconocer que el Producto Interior Bruto (PIB) del país se contraerá este año entre un 1% y 1,5%, frente a las previsiones oficiales del propio Gobierno, que, hasta una nueva revisión, sitúan la caída en el 0,5%. El Fondo Monetario Internacional (FMI) fija el descenso en el 1,6% y la Comisión Europea calcula un retroceso del 1,4%.

No es que la culpa de todos los problemas sea de la banca, pero sí que algo ha contribuido a ello. Y, encima, ahora hemos conocido que el sector se ha ahorrado 14.000 millones de euros en impuestos por las pérdidas millonarias registradas el año pasado en nuestro país. En fin, aunque estemos cada vez más contrariados siempre nos quedará el derecho al pataleo y la posibilidad de protestar.

 

Fuente foto: Amio Cajander http://www.flickr.com/photos/10209472@N03/with/1854625464/#photo_1854625464

Los españoles continúan huyendo de la banca

19 Abril 2013

La caída en la rentabilidad de los depósitos y la menor confianza en la banca siguen provocando que los ahorradores españoles continúen buscando nuevos lugares donde invertir.  Y es que la guerra de precios que mantenían las entidades durante el pasado año dio lugar a principios de 2013 a un nuevo escenario, cuando el Banco de España puso freno a la encarnizada batalla por atraer clientes con altas rentabilidades.

Como consecuencia, la mayoría de los bancos tuvieron que limitar la retribución de sus imposiciones a un año al 1,75%, una cifra muy baja si tenemos en cuenta que algunas llegaron a ofrecer hasta el 4% en sus mejores momentos. De esta manera, la media de rentabilidad de los depósitos a plazo se situó en el 1,94% para el conjunto del sector en febrero, frente al 2,91% de noviembre.

En principio, se supone que esta rebaja en la rentabilidad del pasivo servirá para que los bancos consigan atraer con menor coste los ahorros de la población, lo que debería repercutir también en una mayor capacidad para conceder créditos a las pymes y a las familias, algo fundamental para relanzar la economía. Pero habrá que ver si realmente esto sucede así. Por de pronto, lo que sí es seguro es que los ahorradores tendrán una menor recompensa por colocar sus ahorros en estas entidades.

Sin embargo, como es lógico, los clientes huyen de las bajas rentabilidades e intentan conseguir un mayor beneficio para sus ahorros, fruto de tanto esfuerzo. Prueba de ello es que la propia Comisión Nacional del Mercado de Valores ya ha observado un cierto trasvase de depósitos bancarios a fondos de inversión en los primeros meses de 2013. Concretamente, en su boletín trimestral, la CNMV refleja las nuevas suscripciones netas en estos productos que se han producido, aunque también hay que tener en cuenta que las perspectivas de los fondos continúan siendo complejas debido a la limitada capacidad de ahorro que en estos momentos tienen las familias españolas.

Precisamente, un informe de la CNMV acaba de poner de manifiesto otro de los asuntos que está creando problemas a la banca y por el que los ahorradores han aumentado su desconfianza hacia ella. El dossier asegura que algunas entidades han beneficiado a unos clientes en perjuicio de otros. Se refiere, en concreto, a los que vendieron las participaciones preferentes de las que se deshacían los primeros a precios alejados de su valor razonable. De esta manera, los compradores se veían perjudicados por el banco o caja, en beneficio de otros clientes que conseguían la liquidez deseada y en beneficio de las propias entidades que estaban interesadas en facilitar liquidez a los vendedores.

La confianza de algunos gestores está herida de muerte. Quizás, por eso, el pasado viernes el Gobierno aprobó el decreto de honorabilidad para directivos bancarios, que reforzará los requisitos de experiencia y profesionalidad, según anunció la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. Pero aunque, a raíz de ello, mejore la confianza en estos directivos, la banca seguirá este año teniendo otros retos. Un informe del servicio de estudios de La Caixa los resume claramente: preservar la liquidez, la solvencia y mejorar una rentabilidad que se considera insosteniblemente baja. Eso sí, el estudio reconoce también que la capacidad de maniobra es mínima.

 

Fuente foto: http://www.flickr.com/photos/anieto2k/6771369615/

La banca se deteriora en los informes y en la calle

9 Abril 2013

Nunca como hasta ahora la banca española había estado tan mal, a la vez, en los informes de los expertos y en la calle. La agencia de calificaciones de riesgo Moody’s mantiene al sector en perspectiva negativa; el Financial Times advierte de que es irracional que los ahorradores mantengan su dinero en estas entidades, incluso si hablamos de pequeñas sumas; y el último estudio internacional de la Fundación BBVA sobre valores políticos y económicos apunta que una amplia mayoría de españoles señala a los bancos como culpables de la crisis económica.

Entre las razones que han llevado a Moody’s a seguir manteniendo al sector bancario español en perspectiva negativa se encuentran los efectos de la recesión económica, el lastre de los activos tóxicos en sus balances y la excesiva dependencia del Banco Central Europeo (BCE). Además, en su último informe, la agencia explica que espera que continúe el deterioro “significativo” de “todas las clases de activos”, lo que ejercerá “una presión continua” sobre la rentabilidad y el capital de las entidades.

La opinión de Moody’s no es nueva, sino que se mantiene desde 2008, y en ella influye ahora de forma determinante el acceso aún limitado de las entidades a los mercados, la mencionada dependencia de los bancos de la financiación del BCE y la importante exposición a la deuda soberana española, cuya calificación es negativa. Los esfuerzos realizados hasta el momento (la recapitalización ha mejorado los niveles de capital) no son suficientes para esta agencia de calificación; y espera que los bancos continúen teniendo dificultades de funcionamiento por las condiciones económicas recesivas.

A las dudas sobre la banca española de las agencias de calificación, se unen voces de destacados órganos de influencia internacional como el diario Financial Times, que ha señalado incluso que es irracional que los ahorradores mantengan su dinero en los bancos españoles. El rotativo recuerda que Chipre ha tomado medidas nunca antes vistas en la zona euro para evitar el colapso tras acordar un rescate con Bruselas que, también por primera vez, aplica quitas sobre los depósitos. Y se pregunta si ahora que ya están sentados los precedentes, existe la posibilidad de que la situación se repita en otros países de la región.

Su respuesta es que sí y afirma que “teniendo en cuenta la política anunciada, es lógicamente irracional para cualquier ahorrador mantener incluso pequeñas sumas de dinero en el sistema bancario español”. Según expone, no hay “ninguna forma” de que el Estado pueda garantizar el sistema y, por extensión, los depósitos sin que se colapse.

Pero para los ciudadanos los bancos no son solo víctimas, sino también culpables (al menos uno de ellos) de la situación. Uno de los últimos estudios de la Fundación BBVA desvela que estas entidades  son uno de los mayores culpables de la crisis económica para una amplia mayoría de españoles. Eso sí, junto a los políticos, los gobiernos nacionales, los dirigentes de la Unión Europea, las compañías financieras, el Banco Central Europeo, las agencias de calificación, las empresas multinacionales y el FMI.

A pesar de ello, los bancos siguen contando con los depósitos como su principal vía de financiación, porque los consumidores continúan creyendo que éstos serán protegidos bajo cualquier escenario. Sin embargo, el futuro podría ser poco halagüeño para estas entidades. Desde Moody’s ya advierten que los cambios en esta perspectiva podrían generar una mayor volatilidad y una caída de la financiación mediante esa fórmula.

Fuente foto: kevinpoh, Flickr Creative Commons

 

Preferentes, ¿Por qué nadie habla de los directivos de la banca?

8 Abril 2013

El drama de la comercialización de participaciones preferentes está generando ríos de tinta. Sobran argumentos a favor y en contra. Por un lado,  los que defienden a capa y espada que los afectados deben ser recompensados  con el 100% de su inversión por el engaño que sufrieron. Por otro, aquellos que  apuntan que no en todas ocasiones hubo tal candidez por parte de los ahorradores y que el punto de avaricia de quienes quisieron obtener una rentabilidad a todas luces fuera del mercado reinante no deben ahora se pagar por el resto.

Independientemente de quién tenga la razón, estamos ante una realidad incuestionable: Bruselas ha tenido que salir al rescate de algunos de los bancos que más preferentes emitieron y son los contribuyentes españoles quienes, quieran o no, tendrán que hacer frente con sus impuestos a los estragos causados.

Lo más curioso en todo este intercambio de argumentos es que muchos parecen haber olvidado que el principal origen de este descalabro financiero fue la tradicional confianza que los españoles depositan, o depositaban, en los directores de sus oficinas bancarias.  Lo que decían estos señores o señoras siempre “iba a misa”, en contra ,muchas veces, de los consejos de los familiares más allegados.  La fidelidad a las entidades financieras era una de las más cultivadas en España, sobre todo en las zonas rurales. Mucha gente ha mantenido las cuentas en el mismo banco o caja de ahorros en la que sus padres se las abrieron el día que nacieron.

Si el director decía que esta o aquella imposición era un buen negocio, no había motivos para dudar de su consejo. Pero sigilosamente aquella política cambió. Al director de la oficina comenzaron a llegarle otras órdenes de las altas instancias de su banco. Los clientes y sus necesidades habían dejado de ser los importantes, ahora si quería seguir cobrando sus bonus de productividad, sus objetivos debería estar enfocados al producto.

En la práctica esto pervirtió por completo la relación de confianza. Ya no se trataba de aconsejar a Felipe, Juana o Antonio de turno lo que mejor le venía para sus ahorros, sino de conseguir el reto impuesto por los jefazos de colocar, X participaciones preferentes este mes.  Y así se pervirtió todo.

Los directores de las oficinas se aprovecharon de la relación de confianza que existía en el viejo modelo de relaciones bancarias, para aplicar las prácticas del nuevo modelo. Los clientes, que desconocían el cambio de política, fueron de cabeza cuando les pusieron sobre la mesa unas preferentes disfrazadas de depósitos con suculentos intereses El resultado lo vemos cada día en los medios de comunicación: preferentes colocadas a enfermos de Alzheimer, autorizaciones firmas con huellas dactilares…

El problema es que aquí todos (accionistas, ahorradores, preferentistas) han confiado en los directivos que son los que no han perdido nada, antes bien al contrario… y ¡nadie va a la cárcel! Es más si quiera se pide vayan. Las asociaciones de defensa de los afectados se están centrando en reclamar el dinero a unos bancos que están nacionalizados y que, por tanto, en caso que tuvieran que devolver todo el dinero estaríamos hablando de unas indemnizaciones que serían cargadas al presupuesto público y que acabaríamos pagando todos los contribuyentes.

Mientras aquellos que más contribuyeron a este desastre, aquellos que sólo buscaban engordar sus bonus están, en algunos casos pasando inadvertidos, en otros disfrutando de suculentas indemnizaciones por retiro.

¿será capaz la sociedad y los afectados de exigir la responsabilidad a quienes de verdad la tienen? ¿podremos ver desfilar por el banquillo a directivos de bancos y cajas intervenidos, dando cuenta de qué les llevo a diseñar y distribuir productos tan nocivos? ¿harán estos corresponsables a los supervisores por la parte que les pueda tocar?…

Este artículo fue publicado originalmente por Arturo Cervera,CEO de Comunitae, en el HuffingtonPost.

La incertidumbre chipriota podría replantear algunas estrategias de ahorro

2 Abril 2013

La incertidumbre es el peor enemigo de los ahorradores, pero no solo de los chipriotas sino del resto de los países europeos. El calvario (y no precisamente el de Semana Santa) sufrido en las últimas semanas por los ciudadanos de Chipre ha tensionado también a todos los que tienen algunos ahorros en el resto de la eurozona. Y es que parece que el dinero ya no está seguro en ninguna parte, incluidos los lugares donde hasta ahora parecía contar con más garantías.

 Esta situación, según señalan ya confidencialmente algunos destacados expertos españoles, podría convertirse en un acicate para que muchos ahorradores de todos los países de la zona euro se animaran a mover su capital de los depósitos bancarios hacia otros ámbitos y apostaran incluso por invertirlo en fórmulas más novedosas y rentables. “Si hemos visto como algunos han estado a punto de perder unos depósitos que se suponía garantizados, podemos perder también el miedo a invertir en otros terrenos”, señala un destacado directivo financiero.     

 Después de un largo y tortuoso proceso, el pasado sábado el Estado chipriota confirmó finalmente que seguirá garantizando los depósitos menores de 100.000 euros, algo que se había puesto en entredicho durante las anteriores semanas. Eso sí, el Banco de Chipre ha confirmado que la quita sobre los depósitos de sus clientes que superen los 100.000 euros será del 37,5%. Además, el 22,5% no ofrecerá rentabilidad y el 40% restante quedará supeditado al rendimiento del banco. Este porcentaje concreta la estimación realizada días antes por el ministro de Finanzas, Michalis Sarris, quien calculó que la quita aplicada sobre los depósitos bancarios por encima de 100.000 euros podría rondar el 40%.

 Apenas dos semanas antes, el Gobierno chipriota había acordado con la troika de acreedores un impuesto extraordinario del 3% para los depositarios con ahorros inferiores a 100.000 euros. Es decir, que estos iban a ver esfumarse el 3% de sus ahorros. Pero es que, anteriormente, la decisión había sido que la quita se situase nada menos que en el 6,7 %. Todo esto ha pasado finalmente al olvido, pero en el camino ha dejado temblando a muchos.

 Los que siguen temblando ahora no son solo los depositantes chipriotas sino los rusos, muy presentes en el país mediterráneo y cuyo gobierno se ha lavado las manos. Su viceprimer ministro, Igor Shuvalov, ya ha aclarado que no tomarán ninguna medida, es decir, que no habrá ayudas públicas para los ciudadanos rusos afectados por la quita sobre los depósitos bancarios en Chipre que superen los 100.000 euros. Algo distinto será si quien sufre pérdidas graves es alguna empresa estatal, en cuyo caso el Ejecutivo sí consideraría cualquier medida específica. Es decir, las empresas podrían ser ayudadas pero los ahorradores particulares no.

 Cuando el presidente chipriota, Nicos Anastasiades, y la ‘troika’ (Fondo Monetario Internacional, Banco Central Europeo y Comisión Europea) llegaron a un acuerdo sobre el rescate de 10.000 millones de euros a Chipre, se acordó que el sistema bancario de ese país sufriría una profunda reestructuración que incluirá fuertes pérdidas para los grandes depositantes en el Banco de Chipre y en el Laiki. Esto incluía a los pequeños ahorradores, que finalmente han conseguido salvarse de la quita. Pero la inseguridad creada por los vaivenes de unos depósitos hasta ahora completamente garantizados se ha extendido como la pólvora por los ahorradores de toda Europa, muchos de los cuales podrían buscar nuevos destinos para invertir su dinero.

 

Foto: http://www.flickr.com/photos/gaelx/with/3038497092/#photo_3038497092

 

El incompresible flujo de ayudas financieras en esta crisis

18 Marzo 2013

La crisis financiera que nos ha tocado vivir está poniendo ante nuestros ojos situaciones que pocos hubieran imaginado hace apenas unos años. Por ejemplo, que España vaya a recibir 300 millones de dólares destinados a las pymes con interés en desarrollar sus negocios en América Latina cuyo financiador va a ser el Banco de Desarrollo de América Latina- CAF.

Desde esa zona del mundo que en España todavía se denomina “en desarrollo” tiene que llegar el dinero que los bancos españoles se niegan a prestar a las empresas. Los millones entregados por el CAF se canalizarán a través de Instituto de Crédito Oficial, ICO, como resultado de un acuerdo que se fraguó en el marco de la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, celebrada en Cádiz el noviembre pasado.

La ayuda llega como, agua de mayo para unas pymes españolas que están al borde de la agonía financiera. La falta de ese riego de liquidez también está a la cabeza de los motivos por los que el cierre de empresas, sobre todo pymes con menos de 50 empleados, no para de crecer. El mes de febrero de 2013 ha sido el peor desde que comenzó la crisis,  sólo en los 28 días del mes más corto del año, 1.028 empresas solicitaron el concurso de acreedores. En 2012, las compañías que recurrieron a este último recurso superaron en un 36%, a las que lo habían hecho un año antes. Y desde el inicio de la crisis, en 2008, ya son 27.108 las empresas que recurrieron a este paso previo a la suspensión de pagos, según un estudio realizado por la agencia de calificación Axesor.

Y es que el rescate de la banca no parece dar demasiados resultados hasta ahora. Las entidades financieras españolas siguen centradas en sanear sus balances y la evolución de los créditos concedidos va de mal en peor. Los últimos datos publicados por el Banco de España, muestran que entre enero y septiembre de 2012, el crédito de los bancos a las actividades productivas se redujo en 57.096 millones, un 6%, hasta situarse en 886.962 millones de euros.

Hasta aquí todo podría parecer el trágico resultado de una crisis que está golpeando con mucha mayor virulencia a la Madre Patria, tradicional emisor de ayudas hacía el otro lado del Atlántico. Pero la sorpresa nos la encontramos cuando recordamos una noticia publicada apenas hace dos meses por el periódico británico The Guardian en la que nos recordaba que España todavía sigue siendo uno de los países del mundo que más presupuesto dedica a la ayuda al desarrollo.  Aunque es cierto que la crisis ha recortado, en parte esa generosidad, el diario británico explicaba que la OCDE le está pidiendo a nuestro país que reorganice esas ayudas para concentrarlas en un menor número de países y enfocarlas hacia aquellos que tengan mayores necesidades.

La cuestión es ¿tiene algún sentido que España recorte las ayudas al desarrollo que enviaba a América Latina para destinarlas a, por ejemplo, África si en paralelo está recibiendo ayudas desde el continente sur americano?

Esta paradoja es sólo fruto de incomprensibles desconexiones entre administraciones públicas, donde pocos gestores saben, y probablemente tampoco les interesa, qué está haciendo el gestor público de al lado. Fruto de una carencia de visión global en la que España puede ser a la vez rescatador y rescatado.

Los préstamos entre personas se benefician del fin de la guerra de los depósitos bancarios

11 Marzo 2013

Conseguir rentabilidad  para los ahorros sin renunciar a la seguridad se han convertido en una tarea casi imposible en España. Tras la decisión del Banco de España de limitar la remuneración de los depósitos bancarios al 2,75%, las cuentas no salen. Y es que con una inflación interanual en el 2,7%, según los últimos datos de INE, el resultado es “lo comido por lo servido”. Es decir, cero.

Ante este desalentador panorama, los españoles han decido irse con sus ahorros a otra parte, y en enero sacaron 8.147 millones de euros de los depósitos ofrecidos por las entidades financieras españolas para buscarles un destino más rentable. Esto implica un descenso del 0,56% respecto a las cuantías existentes en diciembre de 2012, y el primer descenso tras dos meses de subidas consecutivas.

Los principales beneficiarios de esta búsqueda de la rentabilidad han sido los depósitos de bancos extranjeros. A ellos no les afecta la limitación del Banco de España, tampoco la protección del Fondo de Garantía de Depósitos que asegura los 100.000 euros de capital que sí es aplicable a los depósitos nacionales. Pero parece que los ahorradores han aparcado el miedo, porque la inversión en estos productos se disparó en enero un 6%.

La financiación alternativa, también nota el cambio de tendencia

La búsqueda de mayores rentabilidades y, sobre todo, de una forma diferente de sacar partido a los ahorros también ha llevado a muchos españoles a descubrir los préstamos y la financiación entre personas. Las plataformas de préstamos entre personas (conocidas como P2P por sus siglas en inglés) son otro de los destinos alternativos por los que se han interesado los ahorradores. Lo saben bien en Comunitae, la plataforma P2P española. El pasado mes de enero fue uno de los mejores de su historia, (llevan funcionando en nuestro país más de tres años). Sólo en enero, se han invertido 220.000 euros para financiar préstamos solicitados a través de su plataforma, frente a un total de 770.000 euros que llegaron a lo largo de todo 2012. “Esto significa que hemos más que duplicado el ritmo y se han incorporado más de 300 nuevos clientes”, explica Arturo Cervera, CEO de Comunitae.

En total ya hay más de 2.000 personas que han decidido destinar sus ahorros a financiar pequeños proyectos de otros ciudadanos, en lugar de depositarlos en el circuito financiero internacional y no saber a qué se destinan. La tendencia va en aumento, a través de esta plataforma ya se gestionan casi dos millones de euros, cuyos propietarios están obteniendo  rentabilidades entre el 3% y el 9%, según la cartera de préstamos que hayan elegido.

Y es que, la oferta de la banca tradicional tiene poca imaginación y menos seducción. El último ejemplo lo ha protagonizado el presidente de Bankia. En la última presentación de resultados,  José Ignacio Goirigolzarri aseguró:  “Los fondos de inversión han pasado a tener un atractivo que no tenían”. Y es que ahora, sin los depósitos de alta rentabilidad, la política de los bancos españoles es la de ofrecer estos productos cuyo retorno financiero o atractivo es mucho más complicado analizar a simple vista. En cualquier caso, conviene tener en cuenta que, a pesar de ese atractivo del que habla el presidente de Bankia, lo cierto es que los Fondos de Inversión en España en los últimos 10 años han tenido una rentabilidad media del 2,7%, muy por debajo de los bonos del Estado  o la Bolsa, por ejemplo. Según los datos de Inverco,  sólo 37 fondos de los 1.161 registrados tuvieron una rentabilidad superior a la del IBEX 35, en una media de 10 años; 178 superaron la rentabilidad de los bonos del estado a 10 años y 54 saldaron el período con una rentabilidad negativa.

Así no es de extrañar, la sensación que explica Cervera: “Lo que hemos notado en los últimos meses es que cada vez hay más desafección hacia los productos tradicionales, por una mezcla de desconfianza y baja rentabilidad”.

 

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